03-10-11
En la clase anterior, hemos hablado y debatido sobre las diferencias educativas existentes entre nuestra época y la época de nuestros padres, abuelos o familiares más jóvenes. Si antes la educación era rígida, basada en el aprendizaje memorístico y destinada al trabajo en las fábricas, en el caso de los hombres, o a las labores de la casa, cuando se trataba de la mujer, hoy en día nos encontramos con una educación cada vez más flexible, basada en los aprendizajes significativos y que abre las puertas a una amplia gama de salidas profesionales independientemente del sexo al que se pertenezca. Claro está que ha habido una evolución en cuanto al método de enseñanza, pero no me atrevo a definirla como suficiente, ya que, aunque en teoría la educación actual debería ser como la describí, se siguen empleando métodos anacrónicos de aprendizaje como, por ejemplo, el uso de la memoria en lugar del razonamiento o la disposición de las mesas en las aulas, que en vez de invitar al debate y al aprendizaje comunitario, crea un ambiente unidireccional en el que el profesor explica y el alumno almacena.Por otro lado, en la misma clase, hablamos también de las características de la sociedad industrial en contraste con las de la sociedad del conocimiento. Mi compañero Omar dio la clave perfecta: "Mientras que en la sociedad industrial el poder lo tenía aquel que poseía capital, en la sociedad del conocimiento el poder está en manos de quién posee y maneja la información". No hay que ir muy lejos para darnos cuenta de que tiene toda la razón: las cadenas televisivas y la prensa muestran lo que a cada una le conviene y el rey de internet alias Google posee más informacion personal y datos sobre nosotros de lo que realmente desearíamos. Sólo el pensar que en Facebook proponen la publicidad a medida del usuario, según sus gustos e intereses, debería ponernos los pelos de punta, ¿No creen?He de admitir que la clase en sí fue muy enriquecedora al dividirnos en pequeños grupos y ponernos con gente con la que no solemos hablar mucho. Tras romper el hielo, todos participamos y debatimos y a través de esta experiencia he conocido mejor a algunos compañeros. Espero que los próximos grupos de debates sean así de buenos.




05-10-11
¿Qué pasaría si de repente nos quedáramos sin internet y tuviéramos que realizar algún trabajo de investigación? Con esta pregunta comenzamos a debatir el otro día de clase en nuestro grupo. La verdad es que nuestra dependencia a la red es más que evidente, ya no solo en temas referidos a la investigación o al estudio, sino también a la hora de socializarnos y de comunicarnos.Internet (¿O quizás sea mejor decir Google?) constituye hoy en día una de las herramientas de investigación y de trabajo más completas y potentes. ¿Necesitas alguna definición, sinónimos, contrarios o traducción? En la red encontrarás una inmensa cantidad de diccionarios y vocabularios online para dar respuesta a todas tus dudas. ¿Buscas información sobre las costumbres de los canguros en Australia o sobre quién era Marie Curie? En internet podrás encontrar páginas especializadas en cualquier tema o enciclopedias comunitarias como la famosa Wikipedia en las que encontrar todo tipo datos interesantes. ¿No tienes ganas de leer y prefieres que te lo cuenten o escuchar testimonios en primera persona? En páginas como Youtube, Vimeo o Teachertube encontrarás una infinidad de videos subidos por profesionales, entrevistas, datos y muchas cosas más para que nunca te quedes corto en tu conocimiento. Y así estamos, que apenas nos acordamos de lo que es una enciclopedia en forma de libro o directamente de lo que es un libro ahora que existen los así llamados ebooks.Pero como dije antes, internet ya no solo forma parte de nuestra vida académica o laboral, sino también de nuestra manera de socializarnos y comunicarnos. Las redes sociales, los correos electrónicos, los programas de mensajería instantánea, como el Windows Live Messenger en el ordenador o el WhatsApp en el móvil, forman parte de nuestro día a día. Subimos fotos al Facebook, ponemos estados en Twitter, quedamos a través del WhatsApp, chatteamos por el MSN y nos comunicamos cosas importantes por videollamada en Skype. Si no estás "conectado", no eres nadie o eso es al menos lo que parece predicar la sociedad actual.Sea como sea, internet es la gran ventana al mundo y a la sociedad. Nos mantiene informados y conectados y, para bien o para mal, es parte íntegra de nuestra vida.




17.10.2011
La educación académica en la escuela constituye en la actualidad la fórmula educativa oficial respaldada por el Estado y por la gran mayoría de las familias. A la vez que ofrece conocimientos estructurados, es un espacio social en el que los niños entablan sus primeras relaciones. Además, es una opción educativa muy cómoda ya que, mientras los padres desarrollan sus actividades laborales, sus hijos están cuidados y vigilados. Aún así, en los últimos tiempos, y sobre todo gracias al auge de internet, aumenta el número de padres que desean no escolarizar a sus hijos en este sistema por varias razones. Entre ellas, cabe destacar la rigidez de la enseñanza escolar basada en el aprendizaje memorístico, marcada por unos horarios y espacios poco adaptados a las necesidades reales de los alumnos y centrada en la transmisión de unos valores que no siempre son positivos para el desarrollo de los niños (aparentar, fingir, competitividad, etc.) Tras hacer un roll-playing en la última clase en el que tuve que defender la postura de estos padres me percaté de una serie de puntos a su favor y otros, en cambio, en su contra. Para visualizar mejor estas ideas que me surgieron, les propongo la siguiente tabla-resumen sobre los Pros y los Contras de la Educación en el Hogar.

Educación en el Hogar
Pros
Contras
  • Enseñanza flexible adaptada a los ritmos y a las necesidades del niño, sin la rigidez de los horarios de clase.
  • Ambiente familiar en el que el niño expresa con mayor facilidad sus ideas.
  • Aprendizaje más significativo, basado en su entorno, que genera el deseo de conocer y de aprender.
  • Transmisión de valores sociales más “puros” que no se basen en la competitividad o en el aparentar.
  • La familia tiene que replantearse sus horarios, prioridades y trabajos.
  • A nivel económico habría que reducir los gastos, ya que no entrarían dos sueldos completos.
  • El niño puede sentirse diferente a los demás.
  • Socialización con otros niños de la misma edad limitada a la realización de otro tipo de actividades organizadas (fútbol, danza, idiomas, etc.)



28.11.2011

Se acerca la navidad y en donde mejor se ve reflejado no es en las luces y decoraciones que estamos empezando a ver por algunas calles o tiendas, sino en la publicidad: de repente nos vuelven a bombardear con un sinfín de anuncios de perfumes, joyas y coches, sin olvidarnos de Santa Claus promocionando el segundo par de gafas por un euro y del catálogo de juguetes del Corte Inglés con carta a sus Majestades, los Reyes Magos, incluida. La navidad es la mejor época para alimentar el consumismo, esa nuestra enfermedad que nos hace creer que "necesitamos" más de lo que tenemos y que se transmite a través de la publicidad. Nos quieren vender los tópicos de la felicidad (la vida rosa, sin complicaciones, la familia perfecta, el príncipe azul, etc.) a cambio de que uses su nuevo perfume, conduzcas su último coche, bebas su champán y vistas su ropa (y ni se te ocurra usar la del año pasado).
Si bueno, todo bonito y todo precioso, pero el monedero lo sufre. Se supone que las personas maduras saben elegir lo que se pueden permitir según su poder adquisitivo y la necesidad real de los productos que consumen. Además, también se supone que son escépticos y críticos ante las propuestas publicitarias por lo que no se dejan persuadir fácilmente. Ahora bien, si de una persona madura suponemos todo esto, de un niño hay que suponer todo lo contrario. La fantasía de los pequeños es infinita a la vez que ingenua y están dispuestos a creerse todo lo que se les cuente hasta que se les demuestre lo contrario. ¿Quién les protege de lo que la publicidad anuncia? Son el público más vulnerable y sin duda el más influenciable. Menos mal, que al igual que sucede con la programación televisiva en general, también hay un control de la publicidad que se emite según el horario. Gracias a esto, podemos estar seguros que en las pausas publicitarias de Pocoyo o Dora la Exploradora no van a aparecer anuncios con connotaciones sexuales o que inciten al consumo del alcohol o tabaco. Pero bajo mi humilde punto de vista esto no es suficiente. Yo no tengo ni televisión ni hijos, pero si tuviera ambas cosas, no sabría dormir tranquila. Me aterraría la idea de que mis hijos tuvieran que ver lo que una empresa televisiva (mantenida económicamente por los promotores publicitarios y esto quiere decir mucho) decide. Por ejemplo, esos dibujos animados tan populares llamados "Gormiti" fueron creados después de que la empresa italiana "Giochi Preziosi" ideara los muñecos homónimos para su venta. Es decir, primero se creo el producto comercial y posteriormente la historia que está detrás. Si fuera madre, este dato me desconcertaría gravemente. Tras este inciso, y volviendo a la ínfluenciabilidad de la publicidad en los niños, también sería interesante analizar los valores que éstos transmiten a nuestros pequeños. ¿Una vida saludable? ¿Igualdad de oportunidades? ¿Fomento de la creatividad? Lamento discrepar, pero, a modo de conclusión, y para ayudarles a reflexionar al respecto les propongo el siguiente video titulado "Manipulación desde la infancia de la Publicidad para prepararnos en Consumidores".







Si tienen un poco de tiempo, también les propongo el siguiente documental relacionado con el tema y titulado "Qué compraría Jesucristo" en el siguiente enlace. Bill Talen (alias el reverendo Billy) ha creado la iglesia "Basta de compras" para hacer una cruzada contra el consumismo en Estado Unidos. Imitando a los predicadores se compró un alzacuellos y se blanqueó el pelo. El reverendo y su coro viajan por los centros comerciales del país y allí cantan y lanzan su mensaje hasta que son expulsados por la policía. Es un documental al estilo de una comedia sobre la comercialización de la Navidad.